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21.1.09

Tzvetan Todorov, en la entrega del premio del Asturias

Duración: 1 hora.

Los Derechos humanos, entre Humanos Derechos

Qué lindo es haber leído Galeano en la adolescencia. Me hizo bien don Eduardo. A él le debo no sólo la inspiración de algunas santas locuras y la palabra simple para mostrar lo complejo. Encontré El Libro de los Abrazos, completito, en google books. Después encontré aquí, una versión copy&paste de lo que estaba hilando entre Ingrid Betancourt y yo, a través de Galeano.

La cultura del terror /2

La extorsión,

el insulto,

la amenaza,

el coscorrón,

la bofetada,

la paliza,

el azote,

el cuarto oscuro,

la ducha helada,

el ayuno obligatorio,

la comida obligatoria,

la prohibición de salir,

la prohibición de decir lo que se piensa,

la prohibición de hacer lo que se siente

y la humillación pública

son
algunos de los métodos de penitencia y tortura tradicionales en la vida de familia. Para castigo de la des-obediencia y escarmiento de la libertad, la tradición familiar perpetúa una cultura del terror que humilla a la mujer, enseña a los hijos a mentir y contagia la peste del miedo.

- Los derechos humanos tendrían que empezar por casa? -me comenta, en Chile, Andrés Domínguez.



Yo quiero sentirme Betancourt

En Julio de 2008 escribí sobre el "sentimiento Betancourt", un tipo de emociones que son nuevas para mí, y que allí están contenidas mis esperanzas para un mundo interconectado por el amor en su máxima expresión, sin hipocrecías o miedos disfrazados de odios. Me encanta cómo lo dice Ingrid. Aquí va:




"Pedimos, que en la conciencia de cada hogar, de cada uno de nuestros hogares, que en el interior secreto de nuestras familias, se condene y se castigue la corrupción, porque ella permite que quienes actúan para favorecer el crimen, no tengan que enfrentar la ley. Sé que los pueblos de América Latina nos están escuchando. Para traficar drogas, armas y conciencias, se necesita el silencio de los vecinos. Que cada uno de nosotros cruce la acera, y se pare del lado de los que hacen la diferencia, de los que no aceptan los holocaustos. La gente sencilla, con el escudo de sus convicciones y la espada de su voz, puede lograr grandes acciones. Lo que hemos visto esta noche, es la prueba de que sí es posible cambiar la realidad que nos indigna, cuando decidimos no silenciar la voz de nuestros corazones. Los invito a imaginar un mundo donde el hombre culmine su destino, donde los valores del alma dicten las decisiones, y el amor, rija los pueblos... Busquemos juntos los tesoros, que se esconden, en lo recóndito de nuestra alma, y en los orígenes de nuestras civilizaciones. Confiemos que todo es posible, si así Dios lo quiere. Y que las contradicciones que vivimos hoy, de allí pueda salir un nuevo mundo, ese que seguimos buscando después de Colón... el mundo de la concordia..."

Aquí está el discurso completo en versión texto, y aquí (1, 2, 3) en versión youtube.


Discurso Ingrid Betancourt, Premio Asturias